CAPITULO 2°
“Encuentro”
(Narrado x
Jae)
No sabía dónde me encontraba para mí todo esto era nuevo, respirar este
aire sin que llegara el olor a azufre, moverme libremente sin sentir la pesada
atmosfera, empezaba a extrañar los lamentos de las almas, pero que blasfemia
decía no extrañaba esos molestos ruidos. Si la salida del inframundo era así ya
me imaginaba como sería el mundo terrenal, la verdad antes de poder llegar a mi
destino tenía que pasar por el limbo donde las almas esperaban por ser
juzgadas, y ahí en medio de este lugar me encontraba rodeado por las
principales puertas, las del inframundo por las cuales había salido y las del
paraíso las cuales se encontraban frente a mí, no sé porque lo hice pero
lentamente me acerque a estas y con mis manos empecé a acariciar el material
dorado con las cuales estaban construidas, no sé qué paso pero en esos
instantes me sentí completo ya no sentía que lago me faltaba era una sensación
tan agradable que no quería despegarme de esas puertas pero la voz de Siwon en
mi cabeza me hizo entrar en razón el señor confiaba en mí y tenía que cumplir
con mi tarea así que con pereza me aleje y esa sensación se marchó quedándose grabada en las puertas.
Traspase los límites del limbo y en un abrir y cerrar de ojos ya me
encontraba en mi destino fuera de esos enormes edificios que según la
información era la facultad de música, nunca pensé que los humanos vivieran tan
apretados y de prisa, el lugar se encontraba repleto de humanos caminando de un
lado a otro, de vez en cuando uno topaba con migo y ocurrían dos cosas, una se
disculpaban o la otra me maldecían y eso me causaba risa, camine hasta una de
las mesas donde un letrero llamativo decía “Nuevo ingreso repórtese aquí” y una
flecha señalaba la gran mesa la cual estaba rodeado de más humanos, lentamente
me fui acercando, uno de los humanos que se encontraban sentados detrás de esa
mesa me hizo una señal que me acercara un poco más, a lo cual obedecí.
-¿Eres de nuevo ingreso?- me pregunto una mujer robusta y de edad
adulta, a lo cual asentí.
-¿Cuál es tu nombre? –
Me quede pensando por un buen tiempo, la verdad no sabía si tenía que
usar el nombre con el que me llamaban en el inframundo o pensar en otro.
-¿Chico cuál es tu nombre?- volvió a preguntar
-Disculpe… me llamo Kim JaeJoong- respondí con la mitad de verdad ya que
mi nombre si era JaeJoong pero en el inframundo no usábamos apellidos así que
utilice el apellido más común que recordaba.
Ella empezó a buscar algo entre varias carpetas que estaban acomodadas
por alfabeto, tomo una de ellas y empezó a leer.
-Muy bien Kim, tu habitación será la 205, aquí está tu horario de clases
y asignaturas, también aquí encontraras un croquis del lugar y la información
necesaria para tu inicio de clases así que solo me queda darte la bienvenida-
dijo la mujer entregándome un montón de hojas
-Gracias- hice una reverencia y tome los papeles
Mire el croquis de la facultad y para mí fue un alivio ver que los
dormitorios no estaban tan lejos de ahí así no tardaría mucho en empezar a
cuidar al humano, recorrí los pasillos lentamente observando cada cosa que me rodeaba
y tratando de recordad de que se trataba y cómo funcionaba aunque el inframundo
y la tierra no eran muy diferentes aun así los humanos contaban con cosas que jamás
había visto en mi existencia. Llegue a la habitación señalada, toque varias
veces pero nada pasaba, busque entre las cosas que me habían entregado antes de
salir del salón, esto era desesperante por más que buscaba no encontraba la
maldita llave que me habían dado. En ese instante sonríe, llevaba tan poco
tiempo en la tierra y la estupidez de los humanos ya se me estaba pegando, pero
que idiota era se supone que soy un demonio y podría simple y sencillamente
transportarme de un lugar a otro, así que mire a mi alrededor y para mi suerte
nadie estaba en los alrededores así que sin dudar me transporte a la
habitación, lo único malo de esto era que al aparecer en un lugar una cortina
de humo se hacía presente, así que abrir las ventanas para que este se saliera.
Deje caer la pequeña mochila que traía con migo, y comencé a explorar la
habitación la cual era pequeña a comparación de la que tenía en el inframundo, había
un pequeño pasillo que daba a la puerta principal y un poco más haya se
encontraba otra puerta que pertenecía al baño, el cual también era pequeño pero
se veía cómodo, en la habitación se encontraban dos camas una individual y una
litera, la cual se encontraba lejos de la ventana y en uno de los rincones de
la habitación, también había tres mesas de trabajo con sus respetivas lámparas
y pequeños sillones en diferentes formas.
Me deje caer en la parte baja de la litera, cuando escuche un estruendo,
rápidamente me levante y ese aroma tan conocido a azufre se hizo presente,
frente a mí se encontraba una caja de gran dimensión, me acerque a ella y en la
tapa estaba una nota.
“Estas son algunas cosas que te ayudaran en tu estadía en la tierra, son
objeto que los humanos usan, también encontraras en el armario un poco de ropa,
si Jae ropa que tendrás que usar ya que no estás en el inframundo para seguir
usando el traje de siempre y recuerda pequeño imbécil que en la tierra si
duermen y comen, así que tú también hazlo no me falles dominio de quinta. Atte.:
Siwon.
Ese maldito demonio quien se creía para llamarme imbécil, pero cuando lo
viera me las pagaría por eso. Desempaque las cosas que venían en la caja y
acomode los libros, la laptop y los utensilios que utilizaría en la facultad en
una de las mesas de trabajo, claro la más alejada de la ventana ya que la luz
me molestaba un poco, al terminar camine hacia los armarios para ver los
atuendos que tendría que usar a partir de hoy y ahí es donde observe por
primera vez el nombre del ser divino.
No solo era un ángel si no su nombre también era celestial, que acaso
también su ropa interior sería tan pura como el, enserio que no sabría cómo
trabajar con un ángel ya que éramos muy diferentes y la bondad y todos esos
rollos no iban conmigo.
-Shim ChangMin- susurre su nombre con una sonrisa traviesa en los labios
Esto sería interesante y extraño a la vez a partir de aquí todo sería
diferente y estaba ansioso porque todo iniciara ya, pero por el momento solo
tendría que esperar la llegada de los otros dos individuos para iniciar con la diversión.
Me senté en la orilla de la ventana que daba para uno de los patios de
la facultad, metí mi mano en uno de mis bolsillos y sonreí, en él se encontraba
lo que me ayudaba a tranquilizarme, yo decía que era mi oxigeno personal. Saque
la caja de cigarrillos encendiendo uno y llevándomelo a la boca para darle un
primer toque.
Siwon solía regañarme por el mal hábito que tenia de fumar como loco,
decía que era una mala costumbre de los humanos pero a mí no me importaba, se
escucha estúpido pero este me ayuda a pensar mejor las cosas y a tranquilizar
mis impulsos.
Observe a los humanos caminar tranquilamente en aquel patio, cuando se escuchó
que alguien ingresaba a la habitación, no era necesario voltear a ver de quien
se trataba ya que aquella aura de paz y
tranquilidad empezó a rodear la habitación, pero unas enormes ganas de
verlo se hicieron presente lo cual se me hizo extraño, gire sobre mi propio eje
para encararlo, aun con el cigarro en la mano, el chico camino hasta el final
del pasillo, hasta que pude verlo completamente el chico me miro sorprendido y empezó
a retroceder hasta que una de las padres
lo detuvo, su mirada paso de sorpresa a miedo.
-¿Qué chico parece que viste un fantasma?- me burle de el
El chico no respondió nada así que me levante de la ventana y camine
hacia él, el cual aún tenía aquella mirada de miedo.
-Hola mi nombre es Kim JaeJoong, creo que seremos compañeros por un
largo tiempo- sonreí pero el chico aún estaba tenso.
- ¿Tu eres mi compañero? - menciono aun en un tono tenso y con precaución,
cambiando ahora su mirada a una más tranquila, viendo como de repente se queda
un poco perdido.
-Así es y no solo de habitación sino de otras cosas- aquello lo dije en
un doble sentido sonriendo maliciosamente a lo cual el solo me miro sin
comprender mis palabras
Volví a mi antiguo lugar en la ventana observando una vez más a los
humanos en el patio, mientras el caminaba de un lado a otro por toda la
habitación.
No sabía que me estaba pasando pero aquel chico no me había desagradado
para nada, inconscientemente lo busque por la habitación con la mirada hasta
que lo detecte en los armarios observando su ropa como un niño frente a un
dulce, lo cual me hacía sentir extraño verlo, esa rostro… “maldición Jae deja
de verlo”, me regañe mentalmente, tomo otro cigarrillo y lo encendí, camine
lentamente asía donde se encontraba y me recargue en una de las paredes
viéndolo.
Tocio al respirar el humo del cigarro y voltio a mirarme, no pude
descifrar su mirada.
-Sabes que está prohibido fumas en la facultad, aparte el cigarro daña
tu cuerpo es malo para tu salud- dijo un poco ¿alterado?
Estaba por decir algo pero el chico ya se había acercado a mí,
quitándome el cigarro de la boca aventándolo hacia el piso y apagándolo con su pie,
me quede perplejo con su acción y ahí un detonante importante y algo que jamás
debes hacer cuando estás conmigo, nunca pero NUNCA apagues mi cigarro.
Tome al chico de los hombros empujándolo hacia atrás hasta que choco con
otra de las paredes de la habitación, mirándome asustado, estaba tan cerca de
él que mi cuerpo sintió el suyo y su respiración chocaba contra mi frente,
hasta ese momento me di cuenta que era más alto que yo pero por el momento eso
no me importaba, estaba tan enfadado por lo que había hecho que no me puse a
pensar que si sus manos no estuvieran en mi pecho estuviera completamente
pegado a él.
-No vuelvas a hacer eso- le murmure enfadado
Abrió la boca para decir algo pero un ruido capto la atención de los
dos. La puerta se habría abierto dejando entrar a un chico el cual nos miraba
sorprendido.
“Primera
Vista”
(Narrado x min)
En que silencio me encuentro, salí del cielo y deje de escuchar la suave
música que lo caracteriza, ahora es un silencio y a la vez un caos, me
encuentro en lo que me supongo es el limbo, donde cada alma es juzgada por sus
actos en la tierra, observe cada cosa, las almas esperando su turno para ser
juzgadas el verlas así, es tan diferente al cielo, doy media vuelta viendo las
puertas del cielo, mi paraíso, me despido de él suspirando, me giro de nuevo
ahora quedando frente a las puertas del infierno, un escalofrió recorre todo mi
cuerpo y en mi comienzo a sentir el anhelo de salir de ahí, camino entre las
almas tratando de salir y sin pensarlo me pongo a analizarlas.
Oscuros ojos que demuestran maldad, lindos rostros redondos que
desbordan inocencia, pies descalzos, piezas de tela que los cubren unas sucias
otros limpios a los cuales se le ve la arrogancia en tan solo ver su porte de
“yo soy el mejor aquí y nadie me lo puede negar”
Millones de almas que esperan, millones de pensamientos, millones de
emociones unas de dolor otras de felicidad, es absorbente este lugar y
sofocante, camino con más prisa sintiéndome incomodo en este lugar mi anhelo de
salir llena todos mis sentidos, llegando a un punto de desesperación cierro los
ojos casi a punto de gritar entonces siento un nuevo ambiente, sol, aire suave
y con un ligero aroma a hierva pasa por mi rostro, abro mis ojos lentamente
cegado por la intensa luz del sol, sonrió, esta es la tierra.
Me siento libre, rio ante tal pensamiento, siendo de pronto el centro de
atención de algunas personas, agacho un poco la cabeza algo apenado pero sin
dejar de sonreír, entonces extendiendo mis brazos y doy vueltas sintiendo el
aire fresco, el aroma a naturaleza aunque un poco contaminado con el aroma de
algunas sustancias hechas por el hombre, me detengo frente a un edificio el
cual tiene en su parte superior el nombre “Facultad de Música de Seúl”.
Doy una reverencia dirigida al cielo, en honor a lo que ahora empezare,
sonriendo feliz.
De repente algo capta mi atención, ¿Qué es eso que llevan los humanos
puesto? Veo hacia abajo, viendo lo que yo traigo ¿Qué es todo esto? Que prendas
tan complicadas, tan coloridas, prefiero mi manto cubriendo solo lo necesario,
no todo esto, por Dios me cubre todo, que calor me da, que tela tan dura y
áspera, porque no usan algo más ligero, manta por lo menos, es incómodo caminar con esto puesto,
suspiro, subiendo los escalones hacia la entrada del instituto donde por fin me
encontrare con mi cometido.
Grandes puertas, pasillos, demasiados humanos en una habitación, juntos
hasta casi rozarse, filas dirigidas a escritorios, ahora que recuerdo, ¿A dónde
se supone que tengo que ir? Veo todas las filas, tratando de identificar en
cual debo de formarme y entonces veo el letrero “Nuevo ingreso repórtese aquí”
rio más claro no podría ser.
Me dirijo hacia esa fila formándome detrás de una joven bonita, es decir
hermosa, valla que rostro tan adorable y esos ojos tan profundos que hipnotizan
parece un ángel, la joven se gira y me ve, bajo la mirada apenado y siento un
calor acumularse en mis mejillas, veo como sonríe y vuelve su mirada al frente,
me siento totalmente apenado, aun con la mirada baja, hasta que oigo una voz
diciendo “joven, ¿eres de nuevo ingreso? Pasa por favor” levanto el rostro
percatándome que me llama a mí y asiento adelantándome hacia el escritorio.
-
Buenas tardes.
-
Buenas tardes, tu nombre por favor
Oh mi nombre, ¿Cuál es el que le debo de mencionar? Rápido recuerdo los
documentos que me entregaron.
-
Shim ChangMin.
-
Ok joven Shim – veo como se pone a buscar entre un
montón de papeles y carpetas – me disculparas pero puedes esperar un momento,
aun no tengo tus asignaturas.
Asiento y suspiro yéndome hacia una de las ventanas de detrás del
escritorio, me pongo a observar, los humanos con su vida, un ligero matiz de
paz se tiñe en mi mente, abro un poco la ventana y llega a mí un sonido tan
dulce que instintivamente cierro los ojos escuchando ese armonioso violín que
resuena en el jardín más cercano, es casi como en el cielo, sonrió ante tal
pensamiento sintiéndome en casa, tranquilo como estaba un estruendo me
sorprende, un joven tocando un enorme tambor uniéndose ambos sonidos,
trayéndome de vuelta al instituto.
Espero unos minutos más, viendo y tratando de comprender el
comportamiento de los humanos, como es que me tengo que comportar yo aquí,
personas comiendo, tocando sus instrumentos, unos atareados corriendo hacia
quien sabe qué lugar pero en su rostro se nota la preocupación.
-
Shim ChangMin aquí tengo tus documentos.
Me giro encarando a la mujer y asiento acercándome, me entrega una
carpeta.
-
Aquí se encuentra tu horario y las asignaturas que
llevaras, tanto como un croquis del instituto y de tu dormitorio, la habitación
en la que estas es la 205 ya tus compañeros se han registrado así que ve y
preséntate ante ellos, esto es todo y no me queda más que darte la bienvenida a
nuestro instituto de música, espero que tu estadía aquí sea la mejor – me
sonrió creo para darme ánimos y le devuelvo la sonrisa, dando una reverencia y
alejándome.
Salgo hacia el jardín sentándome en una de sus bancas, abriendo la
carpeta buscando el croquis para saber dónde están los dormitorios, le doy
vueltas al pequeño papel tratando de identificar en que sitio me encuentro,
después de ubicarme me doy cuenta que justo enfrente por la puerta que salí se
encuentran los dormitorios, que bien.
Me dirijo hacia ellos, ya un poco nervioso, ¿Cómo será mi compañero?
Aquel que me ayudara a proteger al humano ¿Cómo será? Si es un ser de alma pura
me imagino que será así un poco como yo, claro nos e comparara.
-
Vanidad ChangMin.
Escucho la voz de SungMin decirlo. Naaaa no puede ser.
-
Que si puede ser Min.
-
Ok ok.
Asustado le contesto, valla que aquí me oyen todo que nervios me
observan, pero creo tiene razón esos pensamientos no los debería de tener, esto
de estar en la tierra me tiene un poco confundido que se me olvida que soy un
ángel no un simple humano tentado por los deseos y pensamientos de los pecados.
Me adentro en los dormitorios buscando mi habitación, camino por los
pasillos.
-
205 –repito varias veces el número, viendo en cada
puerta – 201, 202, 203, 204… por fin 205.
Saco la llave que me entregaron, abriendo despacio la puerta y cerrándola
detrás de mí, camino por un pasillo, rosando levemente con los dedos la textura
de la pared, oyendo como resuena un poco mis pisadas en el suelo, dando un
ligero eco en la habitación, mi vista dirigida a mis pisadas a aquel suelo, de
pronto me percato de unos pies colgando, en la ventana levanto poco a poco la
mirada, viendo unas piernas largas
moviéndose, un torso bien formado, un rostro blanco y por ultimo una
mirada penetrante me sorprendido de verlo pero de inmediato supe que lo que
estaba frente de mí era un demonio, mi instinto al parecer un poco humano fue
dar pasos hacia atrás pero sin alejar la mirada de ese ser demoniaco, hasta que
sentí como mi espalda chocaba contra la pared, estando acorralado, me sentía
asustado, no había estado frente a un demonio en mi existencia, no supe cómo
reaccionar.
-
¿Qué chico? Parece que viste un fantasma.
No supe que decir, ¿se burlaba de mí?
De pronto se pone de pie y da unos pasos hacia a mí, mi sentir aún era
de miedo, ¿Qué quería eso conmigo?
-
Hola mi nombre es Kim JaeJoong, creo que seremos
compañeros por un largo tiempo.
Me sonrió, pero entonces capte una palabra “compañero”.
-
¿Tú eres mi compañero?
Ahora entiendo el gesto que hizo SungMin al mencionarme que tendría un
compañero, me sentía tenso pero me tranquilice al comprenderlo, escucho como me
contesta.
-
Así es y no solo de habitación sino de otras cosas
Aquel final no se lo entendí, ¿a qué se refería con eso? Pero bueno no
importa veo como regresa a la ventana sentándose de nuevo como antes de llegar.
Lo deje de ver por extraña razón no me sentía incómodo con su presencia,
así que me puse a ver todo lo que había en la habitación, 3 mesas cada una con
sus respectivos asientos, una litera y una cama individual me tire en ella, era
tan suave, sonrío, me levante al ver mi nombre en uno de los armarios fui hacia
él, me puse enfrente y lo abrí, entonces vi mas de esas prendas que usan los
humanos tan ásperas y complicadas, tome una tratando de saber cómo iba,
viéndola fijamente de arriba abajo.
Por el rabillo del ojo veo que JaeJoong se mueve y se pone contra la
pared mas cercas de mí, llegándome de él un cierto olor, lo inhalo y me agarro
a toser, tabaco, lo miro un poco molesto, asustado y quizás apenado por el
acto.
-
¿Sabes que está prohibido fumar en la facultad?, aparte
el cigarro daña tu cuerpo es malo para la salud
Pero que digo como si un demonio se podría interesar en sí mismo o en su
salud, un poco más molesto me acerco a él quitándole el cigarro de la boca
tirándolo al suelo y pisándolo para apagarlo. Lo miro desafiándolo un poco
entonces veo como su mirada se llena de enojo sintiendo como me toma por los
hombros empujándome hasta topar con la pared más cercana, lo miro con miedo,
¿Por qué su reacción? ¿Qué fue lo que hice? Sentía su cuerpo tan cerca del mío,
mis labios casi rosaban con su rostro y por inercia cuando me empujo puse mis
manos en su pecho tratando de alejarlo aunque no pude reaccionar y poner fuerza
en mis brazos para poner distancia al distraerme su voz.
-
No vuelvas a hacer eso.
Me murmuro en un tono que al parecer era de total enfado, apenas le iba
a preguntar qué era lo que no tenía que hacer, cuando oímos que la puerta se
abría dejándonos ver a un chico el cual tenía la mirada de sorpresa al vernos.
Creo que no nos esperaba aquí.
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