CAPITULO ESPECIAL.
De pronto una visión, el Divino le menciono a su más
cercano ángel que el mismo hijo del Señor de las tinieblas quería apoderarse de
la tierra y lo haría con ayuda de un arcángel, el aprovecharía ese acto y tenía
su plan al respecto.
Ambos señores sabían que las cosas deberían quedar así,
las personas en la tierra tendrían su libre albedrio, decidirían porque camino
ir.
Gracias a esto, se hizo un convenio y ambos crearon un
alma, mitad divina, mitad maligna, buscaron a dos parejas las cuales en ese
momento estaban culminando el acto del amor, decidiendo ahora volver a dividir
el alma en dos e impregnando a cada mujer de esa alma dividida, ambas mujeres
dieron a luz a un niño, los amaron, protegieron, criaron como sus hijos pero
había llegado el momento en el cual tenían que regresar del lugar de donde
habían salido.
Al cumplir los cinco años, estando en una plaza ambos
niños se toparon, era la primera vez en la que se veían, pero de inmediato hubo
una conexión, la simple sonrisa hizo que a partir
de ese momento no se separaran, ambas familias a causa de no poder alejar a uno
del otro, los llevaban a la plaza para que pasaran tiempo juntos, eran horas
las que día a día pasaban, entre juegos y bromas los niños fueron demostrando
lo que ellos eran.
JaeJoong era el niño más tierno y dulce, le había tocado
vivir con una familia, la cual le daba mucho amor, siempre al pendiente de él,
protegiéndolo, era un lindo ángel.
ChangMin por el contrario era el niño mas travieso, con
un toque de maldad aunque su familia lo tomaba por ser inquieto, pero al igual que
a JaeJoong lo amaban, cuidaban y sobreprotegían.
Había llegado el momento justo, ambas familias llevaron
como era costumbre a Jae y a Min a la pequeña plaza, eran las cinco de la
tarde, Min arrastraba literalmente a Jae ya que él se dejaba llevar por él, el
pequeño Min sentía que alguien más manejaba sus pasos, todos sus actos,
llevándolo a un pequeño jardín escondido jalando con él a Jae, se sentó y
enseguida lo imito Jae, se tomaron de las manos estando uno frente del otro, se
miraron intensamente y en un momento ambos cayeron inconscientes, sus almas
fueron desprendidas de sus cuerpos, pero aun seguían tomadas de las manos
subiendo a su destino.
No era nada común que unas almas pasaran directamente al
cielo, sin ave estado en el limbo, pero por ordenes del Divino ambos niños
fueron llevados hasta su presencia, ellos tenían un destino que seguir.
……………………………………………….
8 años después.
Los ahora jóvenes de 13 años, estaban disfrutando de otro
día en el paraíso, siempre juntos, viviendo alejados de todo, solo en compañía
del otro.
- Pero Jae, suéltame… ¿no te cansas de estar colgado de
mi cuello?
- En lo absoluto mi Min.
Jae se encontraba literalmente sofocando a Min,
abrazándolo por el cuello, totalmente feliz al tenerlo así, riendo ante la cara
de enojo que tenia Min.
- Jae… suéltame o ya verás.
El mencionado se negó, agarrándolo con más fuerza,
saltándole en la espalda, abrazándolo con las piernas por la cintura.
- Ahora el niño malo será el corcel del ángel.
- Corcel? De donde sacas tu tantas ideas? Deberías de
dejar de leer libros de la tierra.
- Pero sin son buenas historias, tu deberías de leer
alguno…
Jae se bajo de su espalda, sentándose en lo que era un
pequeño columpio para dos, estaba un poco triste, por más extraño que pareciera
el recordaba su existencia en la tierra, el mas mínimo detalle, el rostro de su
madre, el olor de la fresca mañana al despertar y salir corriendo en esa
víspera de navidad, el cariño que todos le expresaban. Min vio la tristeza que
tenia y sin más se acerco a él para consolarlo, se sentó junto a él,
abrazándolo protectoramente, sin duda el haría lo que fuera por que Jae
estuviera de lo mejor, aunque mencionara que no soportaba que se le colgara del
cuello o que por cualquier cosa le diera de besos, el en el fondo sabía que era
totalmente lo contrario, le agradaba… aun más que eso, le fascinaba que él lo
hiciera, quería tenerlo siempre cerca, de hecho sentía que había algo de
posesivo en ese sentimiento, no quería que nadie más se le acercara, claro eso
era algo fácil de lograr tomando en cuenta que casi todo el tiempo solo estaban
ellos dos.
- Jae… ¿Qué tienes? ¿Por qué estas así?
Min no podía ocultar la preocupación de verlo así, lo
mantenía abrazado lo más fuerte que podía, quería quitarle esa tristeza con ese
abrazo, el no sabía cómo mostrarse como Jae, tan dulce y tierno hacia el o
cariñoso para que no se sintiera solo, se sentía impotente y frustrado.
- Min… ¿Recuerdas nuestra vida en la tierra? O… ¿Soy el
único?
- De hecho… poco a poco la estoy olvidando, apenas
recuerdo el color de los ojos de mi madre.
- Yo lo recuerdo todo… ¿Por qué nos dejan vivir
recordándolo?
- No lo sé Jae, pero si pudiera… haría lo que fuera por
qué no lo recordaras, porque lo dejaras atrás… o si lo quieres para llevarte de
nuevo a la tierra.
Min tan solo quería reconfortarlo, odiaba ver así a Jae y
en momentos como ese odiaba al mismo Divino por mantenerlos ahí, había oído que
las almas que llegaban de la tierra estaban en otro sitio, pero a ellos los
mantenían alejados, como seres diferentes… siempre se preguntaba cual sería la
diferencia, el por qué de la distancia, tenía demasiadas dudas y nadie estaba
dispuesto a contestarlas, por eso tanto rencor a su vida, por eso ante los
demás se mostraba frio y distante, pero frente a su Jae era todo lo contrario,
tenía el deseo de cuidarlo, de protegerlo, de amarlo, en la tierra había visto
como hacerlo pero por su orgullo a mantenerse distante no lo hacía, además
sentía que se vería ridículo mostrándose amoroso.
- Min… nunca me dejes, no permitas que nos separen,
prométeme que siempre estarás a mi lado.
Jae no sabía porque en ese momento sentía que algo malo
pasaría, quería que Min le prometiera que siempre estarían juntos para sentirse
un poco más tranquilo.
- Te lo prometo Jae, solo tranquilo, no permitiré que
nadie nos separe.
Ambos se sentían ansiosos, esa promesa no los había
tranquilizado por el contrario los había puesto más alerta y atentos a
cualquier cosa.
Min se levanto, alejándose aun mas de todo espíritu que
se encontraba en el cielo, se giro al darse cuenta que Jae no lo seguía
haciéndole señas de que se acercara. Pronto llegaron a su habitación, Min tenía
el deseo de mostrar lo que sentía, sin duda dejaría su orgullo y rencor a un
lado, le parecía que el tiempo se terminaba.
- Jae… confías en mi?
El mencionado asintió, curioso por el giro de situación
en la que ahora se encontraba, por el contrario Min estaba de lo más nervioso.
- ¿sabes bien lo que es el amor? – pregunto Min
- Si, en bueno, era lo que me hacía sentir mis padres y…
en algunas películas lo vi.
Jae quería ocultar el sonrojo que predominaba en todo su
rostro, recordaba una escena en especial en una de esas tantas películas que
había visto en su vida humana, Min se dio cuenta de lo que el otro había
mencionado, sonrió de lado, satisfecho de a verlo llevado a ese tema.
- Hay algo que quisiera demostrarte Jae
Se fue acercando a él, Jae aun estaba pensando en aquella
escena que ahora mantenía en su mente, ambos sonrieron a las vez, estaban
sintiendo un calor intenso en su interior, llego el punto en el que no resistieron
mas comenzando lo que primero fue un beso de reconocimiento hacia el otro,
sintiendo sus labios, sus lenguas entrelazándose en una danza suave volviéndose
más salvaje en cuanto se intensificaba el contacto, sus deseos se hacían más
fuertes, Min poso la mano en la mejilla de Jae, llevándola calmadamente por su
rostro, llegando al cuello, pegándolo más para tener más contacto en ese ahora
apasionado beso, fue necesario separarse para tomar un poco de aire, pero sus
miradas y respiraciones seguían entrelazadas, sus ojos mostrando el deseo que
sus cuerpos sentían.
Min sin más se dejo llevar, sentía ese deseo tan fuerte
que le impedía pensar y reaccionar ante los actos que hacía, el solo tenía
pensado en declararle el amor que sentía, pero sus palabras lo llevaron a esta
situación, totalmente feliz de que haya sido así, cargo a Jae, haciendo que
rodeara con las piernas su cintura, comenzando de nuevo con esos besos que le
robaban el aliento y que sin duda ahora eran lo que más necesitaba, quería
sentir más de él, mas contacto, llevo casi bruscamente a Jae hacia la cama,
tirándolo y subiéndosele encima, el simple hecho de rosar su piel hacia que su
excitación aumentara en exceso…
Jae no se quedaba atrás, quería y necesitaba más de Min,
se dejaba llevar por lo que sentía, de pronto un cambio en su mirada, algo
dentro de él salió, una parte que hasta ese entonces mantenía oculta por esa
bondad que había tenido, pero el deseo era tan fuerte que hizo brotar en el, lo
maligno de su alma, tomo de la camisa a Min, abriéndosela de golpe saltando los
botones de esta por doquier, sonriendo de lado ante este acto, atrayéndolo
hacia él, al cual besaba, mordía y lamia todo su cuello, en un movimiento ágil,
hizo que su amante quedara debajo de él, comenzando ahora las caricias,
quitándole con brusquedad lo que le quedaba la ropa, quería ver todo del cuerpo
del hombre al cual amaba en secreto, Min ahora era el espectador, sonriendo
esperando lo que el otro le pensara hacer.
Un fuerte estruendo, humo negándoles la vista, de pronto
sus cuerpos alejados, un rápido ángel cubriendo el cuerpo de Min y un demonio
tomando con fuerza a un sorprendido Jae.
- Esto es demasiado – sentencio el demonio
- Serán alejados – el ángel ve directamente a Jae – pensé
que tu serias el más coherente en esta situación, pero ya veo que el demonio
era otro.
Ambos estaban en shock, no comprendían que era lo que
había pasado, otro estruendo ahora mucho más fuerte, nos les dio tiempo de
reaccionar, cuando uno se encontraba encerrado en la habitación la cual casi
era testigo del acto de amor y pasión que habían comenzado, sentado en la cama
con solo su manto.
El otro se encontraba en una habitación desconocida,
gritos y llantos de total dolor resonaban por todas partes un rostro frio se
encontraba delante de él.
Ambos en shock, un sentimiento nuevo se apodero de ellos,
un vacio, un anhelo, una compañía que no podía ser remplazada, un sinfín de
emociones, una preocupación de haber olvidado algo demasiado importante,
confusión y un inicio que marcarias sus vidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario